La búsqueda del Ser mediante la reflexión constante: la teoría del avance introspectivo a través de las distintas capas de la cebolla

 Para que la teoría que se va a exponer a continuación goce de una mayor comprensión haremos una breve introducción. El concepto del Ser (también denominado centro, alma, éter…) está considerado como el final del camino que busca dejar atrás nuestros diferentes Yo o Egos, máscaras que utilizamos diariamente, que incluso llegamos a pensar que realmente configuran nuestra esencia, pero solo modelan una personalidad que sirva de cortina para evitar la compleja realidad de la sociedad en la que nos ha tocado vivir. En los casos más extremos aparecen y desaparecen sin que el individuo pueda ejercer ningún tipo de control sobre cada disfraz, vestimentas cosidas a partir de una falta de reflexión continuada que han ido generando a lo largo del tiempo una simbiosis perfecta con nuestra figura, sin dejar entrever el verdadero interior y trayendo consigo una pestilente toxicidad que parece avanzar muy lentamente, de manera casi imperceptible para el que lo sufre. Sin embargo, el veneno psíquico terminará haciendo efecto y,  a no ser que  se extraiga a tiempo, acabará no sólo con la fortaleza espiritual de la persona, sino también con el ansiado equilibrio mente-cuerpo debido a que el contagio de una de las dos partes y su posterior muerte es un hecho que a menudo arrastra a ambos a un destino arduo y aciago. Cuando se llega a ese punto la única manera de sobrevivir es abrazarse a la ignorancia con fuerza, además de buscarla continuamente en el entorno para evitar una posible recaída de la psique en los más oscuros pensamientos, a raíz siempre de una manifestación en exclusiva durante años de nuestra introversión o nuestra extraversión. Hay que ser cauto con el cielo. Las tormentas no deberían acabar con la vida de nuestro árbol. También hay que serlo con la tierra, para que el negro no se torne en marrón y el azul no desaparezca eternamente, falleciendo el verde inicio para dejar paso al gris estancamiento, que perdura y nos daña como el rojo fuego.

 Ahondando un poco en la teoría, es obvio que nos referimos a una cebolla metafórica. Cada una de sus capas representa un nivel introspectivo diferente. Al final se encuentra el centro, de forma circular, que simboliza el Ser, el final de nuestro viaje. El único método para alcanzarlo es atravesar todas las capas, una a una, en su orden natural ya establecido. Las herramientas necesarias para tal hazaña son elementos que la sociedad ya conoce. La reflexión constante, saber apreciar nuestra soledad como guía en el descubrimiento de nuestros gustos, aficiones y sueños, y poner en práctica en nuestros acontecimientos vitales la separación razón-emoción, con el objetivo de que nuestros impulsos más ancestrales e incontrolables no tomen las decisiones cuando tal misión corresponde al frío y calculador intelecto, que tiene una mayor capacidad para barajar opciones y elegir en base a parámetros más sólidos y duraderos. El amor es el único sentimiento que se libra de esa estructura rígida ya que es un torrente de pasión, imposible de frenar, que en ocasiones también desemboca en la incoherencia, de la clase que se le permite entrar en casa  con el acuerdo de sus moradores como seña.

 Es cierto que vemos personas que en su juventud parecen haber avanzado notablemente en su viaje introspectivo debido a que defienden principios y valores que requieren de una gran reflexión previa,pero hay que tener en consideración que han podido adquirir tal moralidad y ética por copiar esas actitudes de otro sujeto debido a la necesidad de pertenecer a un grupo o por la identificación errónea de esa persona con ideologías en las que realmente no ha llegado a profundizar. A causa de hechos como estos se puede observar como una mujer o un hombre que con dieciocho años mataría por una idea de sociedad muy definida, tal vez con poco más de veinte años ya reniegue completamente de todo aquello en lo que antes creía e incluso se avergüence de ello.

 Es importante apuntar que a medida que nos vayamos acercando al Ser nuestros estándares de vida variarán mucho, marcando cada vez más la diferencia con la sociedad tradicional. Por lo tanto, ganaremos capacidad introspectiva y llegaremos a conocernos a nosotros mismos, sin olvidar que lo banal quedará a un lado, dejando un reguero de problemas cotidianos que habrá que afrontar inevitablemente si se quiere conservar la vida que se conocía anteriormente, de mayor facilidad visual en los momentos previos a la ilustración interior que estaría ya alcanzando su zenit.

 En definitiva, el concepto razón-emoción nos lo aporta la psicología para mantener el equilibrio de nuestra psique, mientras que la reflexión constante como método para comprender y dominar nuestro interior y exterior es un concepto filosófico claro. Herramientas sencillas para un trayecto muy complejo y peligroso, ya que en la ignorancia absoluta no hay temor ni desesperación, solo banalidad y sencillez. No hace falta decir que puedes nacer y morir sin aplicar estos conocimientos. Pero al llegar al juicio final habrás pasado por la Tierra como un animal cualquiera, realizando todas tus tareas reproductivas, sociales y laborales, pensando que tales vivencias son lo máximo que se puede esperar de nuestra especie, sin llegar a explotar el potencial que cada ser humano guarda en sus adentros.

 

Las contradicciones que han creado los informativos en el criterio político de la masa social

  El telediario, ese batiburrillo de noticias que pretende dar a conocer aquellos sucesos que teóricamente definen la actualidad global y que tienen más opciones de captar nuestra atención. Por desgracia la pequeña pantalla es utilizada como un instrumento ideológico arrastrando la credibilidad periodística por el suelo. Los músicos al mando manejan la picaresca con soltura, con un desparpajo propio de un clásico literario como el Lazarillo de Tormes. Bajo un escaparate reluciente que presume de dar cabida a las distintas simpatías, incluyendo a las ajenas a los intereses propios, se escoge la plataforma más afín para introducir las doctrinas con las que se identifican los directivos de las empresas de comunicación. Ahí comienza la desfachatez. El principio de repetir día tras día un dogma totalmente partidista y subjetivo, que terminará por ser un elemento cotidiano del ciudadano de a pie, como lo puede ser la corrupción, los datos turísticos, los desahucios o el riesgo de pobreza de un número significativo de españolas y españoles. Nos centraremos en el sector televisivo, que goza de una mayor capacidad para adentrarse en las mentes de quiénes descansan tranquilamente en el sofá de su casa sin atisbar nada fuera de lo común.

  Venezuela ha sido un tema recurrente y habitual en la parrilla televisiva española desde hace ya tiempo, especialmente a partir del año 2014. Antes no se había exprimido con tanta intensidad debido a que entonces el sector de la izquierda independiente, luchadora y de mensaje cristalino no aspiraba a gobernar en las altas esferas ni tan siquiera a tener poder de decisión para hacer que un posible aliado cambiase su marcado rumbo político, y menos aún en aquella coyuntura en la que se comenzaban a abandonar las prácticas mafiosas y deleznables mediante las cuales empresarios, militares, obispos, cardenales, políticos y demás amiguetes de turno se convertían en el exclusivo círculo que se beneficiaba del sistema que se desarrollaba en el país. Todavía sigue ocurriendo, aunque mayores son las quejas y las ofensas que la capacidad de tales personajes para influir en la vida del ciudadano común, sin tener en cuenta las personas que entran voluntariamente en su zona de influencia. Tan característico de nuestra sociedad como podría serlo el jamón ibérico o la tortilla de papas.

  Ahondando en la situación del país latinoamericano y su relación con la manipulación informativa en España, lo primero que haremos es hacer una breve exposición de cual es la realidad que se nos quiere vender desde nuestra gran industria audiovisual. Muchos afirman que por culpa de Maduro la pobreza es extrema en el país seguida de la violencia. Nos dicen que el gobierno bolivariano ha encarcelado a varios políticos relevantes que pertenecen a la oposición, que no respetan la democracia en ninguna de sus formas, que falsifican votos en las urnas a su favor, que no dudarán en recurrir al ejército para someter a la gente, que provocan en exclusiva el desabastecimiento de todos los supermercados o que el aura maléfica de esta gente se traslada a las personas que viajan allí para desarrollar cualquier actividad en colaboración con alguna corriente chavista y que cuando retornan del viaje, como no podría ser de otra forma, se convierten en individuos que no son de fiar, extraños con ciertas tendencias radicales.

   La realidad suele ser mucho más compleja. No se explica la situación de una nación con dos frases ni con mensajes vacíos, carentes de argumentos ni reflexiones previas. Lo cierto es que sí, Maduro no es un dirigente ejemplar. La corrupción inunda la administración pública en su totalidad y nadie hace nada por evitarlo. Como consecuencia de esas estratagemas algunos productos a veces no llegan a manos de los venezolanos. La violencia y los secuestros en las calles son un gran drama social, pero no hay que olvidar que la situación en la zona centro y sur de América respecto a los altos niveles de criminalidad es similar en muchos territorios. La pobreza es otro mito muy instaurado en nuestra población. A pesar de que sigue estando muy extendida por el continente, al igual que la delincuencia, desde que Chávez llegó al poder los índices han ido disminuyendo hasta la actualidad debido principalmente a medidas de corte social y a que Estados Unidos ha dejado de tener la batuta en las decisiones económicas del país, como acostumbra a hacer con otras naciones, especialmente con aquellas que tienen un clima de inestabilidad política, una mayoría de personas que disponen de recursos escasos para sobrevivir y una tierra que posea algún elemento particular del que poder sacar provecho y así, mientras se le roba a la gente común, poder cumplir el ansiado sueño americano. O más bien norteamericano. Los continentes no tienen dueño, a pesar de que los egos incontrolables no puedan ser conscientes de ello.

  Por otro lado, llevan años mostrándonos imágenes de los supermercados venezolanos. Entrevistas a pie de calle, desesperación y angustia por la ausencia de determinados productos. Todo es real, pero manipulado. No cuentan que esas grabaciones corresponden exclusivamente  a comercios del Estado, centros financiados públicamente para ofrecer precios muchos más bajos para que la gente más pobre pueda comprar con mayor facilidad. Es cierto que se han convertido en un desastre agudizado por la corrupción política y no dan un servicio óptimo a la población. También es verdad que acuden a ellos más personas de las previstas ya que en teoría está especialmente enfocado para personas con pocos recursos. Sin embargo, lo peor es que una parte de nuestra sociedad no es consciente de que hay otros puntos de venta, los comunes y habituales. Grandes marcas y superficies desarrollan su actividad en tierra bolivariana sin ningún tipo de problema. Lo lamentable es que no te relatan la historia completa. Sólo se muestran ciertas pinceladas elegidas para ir creando una opinión partidista en la gente a base de repetir durante años la misma noticia subjetiva. Al final se convierte en un elemento más de la realidad colectiva, hecho que no podemos seguir permitiendo si queremos que el pensamiento crítico avance y florezca en cada uno de nosotros.

  Los observadores internacionales siempre han refrendado los procesos electorales llevados a cabo en Venezuela. A pesar de ello, la tensión entre la oposición y el gobierno es constante y la mecha puede prender en cualquier momento. Por eso numerosos agentes políticos externos intentan mediar para que no se llegue al conflicto armado. Desde medios españoles se empeñan en mostrar solamente los males de uno de los bandos. Según ellos hay presos políticos encarcelados sin motivo y que deberían de ser liberados inmediatamente. Yo no puedo saber si es cierto y dudo que nadie que viva fuera del país pueda sentar cátedra sobre este asunto. Han dicho que estos dirigentes han planeado un golpe de Estado y yo no tengo información para juzgar tal declaración. En España nadie duda de su inocencia debido a que aquí no es noticia, por ejemplo, la muerte de más de cuarenta personas en una manifestación a causa de movimientos contrarios al régimen bolivariano. Tampoco cuentan que en muchas de las iniciativas de protesta que convocan los dirigentes opositores la presencia de dichos líderes brilla por su ausencia. Está claro que para comprender esta situación hay que observar detenidamente todas las posiciones, estudiar todas las tonalidades de blanco, gris y negro que podamos encontrar, sin hacer excepciones.

  Podría hacer un desglose también sobre Grecia, Irán o Cuba, en negativo y sobre Estados Unidos, Arabia Saudí o Marruecos, en positivo. Creo que con un ejemplo es suficiente para comprobar cuáles son las técnicas que suelen utilizar algunos medios de comunicación para satisfacer las peticiones de los altos directivos respecto a las ramas ideológicas de televisiones, periódicos y radios. En definitiva, hay que estar alerta y no dar todo por válido. Intentar averiguar si aquello que nos cuentan es realmente así. No podemos quedarnos impasibles cuando se utiliza el periodismo para adentrarse de forma burda e indiscriminada en las mentes de las españolas y españoles.

 

Por un modelo de educación longevo y consensuado: la ineficacia del puño y la vara de hierro

  Los años ochenta fueron testigo del comienzo de aquello que se acabaría convirtiendo en una mezcolanza de siglas sin ninguna utilidad pedagógica y de avance intelectual respecto a la época en la que vivimos: el modelo educativo español. Anticuado, arcaico y que premia lo mismo que hace cincuenta años: la memoria, y en algunos casos, también la disciplina y las horas de trabajo. A pesar de que podríamos incorporar nuevos métodos que se aplican en otros países, continuamos sin atrevernos a dar el paso. Los intereses personales y partidistas han acabado con la posibilidad a corto plazo de transformar el sistema actual a través de un consenso amplio y pensado para estar implantado durante al menos una década. Hace falta una renovación completa del ámbito estudiantil si queremos que la innovación y la calidad sean el sello característico de este sector.

  Podríamos tener en consideración el sistema universitario estadounidense, en el sentido de que la mayoría de las tareas se realizan en el aula y los exámenes no son tan extensos y con tanto temario. Las prácticas tienen más valor a la hora de poner la nota final de la asignatura. También sería interesante estudiar el período previo que realizan los alumnos antes de empezar sus estudios superiores. Consta de un número de materias que te ofrecen para cursar durante unos meses. A medida que avanzas con las clases si hay una que te disgusta la puedes cambiar por otra cualquiera. Varias veces, sin restricciones. Al final te presentas al examen de aquellas que tú decidas y después pasas a elegir tu futura carrera. De esta manera se evitarían multitud de traslados de expedientes y gastos innecesarios. Muchos jóvenes no saben con claridad que profesión elegir cuando abandonan su etapa en el colegio o el instituto.

  La administración pública de Finlandia financia la educación de sus habitantes desde que son pequeños hasta que terminan su máster o doctorado, si es que su elección ha sido llegar hasta el último peldaño de su formación. La guardería es opcional. Las niñas y niños comienzan a estudiar sobre los cinco, seis años. La cultura que reina en la población hace que muchos padres prefieran que hasta esa edad sus hijos sólo jueguen y se diviertan, dentro del hogar o en un parque. La universidad es pública y el Estado destina fondos para alquilar pisos que son gratuitos para los alumnos que residen allí. Además el consistorio busca zonas céntricas en desuso con el objetivo de construir nuevos bloques de edificios para tales fines.

  Son dos ejemplos, pero seguramente haya muchos más. Medidas que no hubieran supuesto un gasto tan grande para las arcas públicas como tener una universidad en cada provincia española. Al fin y al cabo, ese hecho pertenece a otro sector. El complejo de faraón. La necesidad ficticia de que en cada lugar hacía falta un centro educativo superior, un auditorio o un palacio de congresos, carreteras por doquier muchas de las cuales luego no tendrían mantenimiento alguno o monumentos y obras de arte cuyos precios desorbitados no se correspondían con los espacios seleccionados para su exposición dentro de los municipios responsables de su compra.

  También es cierto que no es oro todo lo que reluce. En Estados Unidos, si no puedes pagar la matrícula y no tienes una beca o eres una promesa del fútbol americano,  tendrás que hacer una gestión parecida a pedir un préstamo al banco para poder hacer la carrera. Digamos que el banco o centro universitario invierte en tu capacidad y esfuerzo de cara a que termines los estudios sin grandes altibajos. El problema viene en el momento en el que ese contrato se quiera rescindir. Ya sabemos que la banca no se suele mostrar abierta al diálogo y a las concesiones, y menos todavía con la gente de a pie. Por otro lado, la sanidad de Finlandia tiene muchas carencias en comparación con la nuestra, con tarifas bastante elevadas para todo tipo de dolencias y enfermedades. Lo peor de un sistema así son las personas que con una gripe o una diarrea terminan sufriendo más de lo debido porque no tienen recursos suficientes para pagar los servicios de un médico. Aquellos que requieren de operaciones complejas y tratamientos costosos para su recuperación están condenados de antemano. Similitudes claras con la estructura sanitaria norteamericana. Aunque mucho peor es ésta, ya que está dominada completamente por la industria farmacéutica, que hace y deshace a placer aprovechando la laxitud de las leyes respecto a la experimentación y posterior fabricación y venta de estos productos. Una práctica que resulta aún más lamentable si cabe cuando se recurre a la rama psiquiátrica para hacer negocio. Mentes que divagarán eternamente gracias a píldoras que jamás se recetarían en Europa de esa forma, como si fueran golosinas expuestas en un quiosco, grageas de varios sabores para elegir.

  En definitiva, se debería poder introducir un sistema de enseñanza más flexible y con más oportunidades. Los estudiantes a corta edad no tendrían que preocuparse de ir definiendo su perfil laboral, si no de pensar en qué les puede gustar de verdad, más allá de intentar conseguir un buen expediente académico. Reducir las horas de trabajo, aumentar el número de asignaturas disponibles para cursar e intentar que la figura del psicólogo escolar se parezca más a un orientador que ayuda a los alumnos en sus inquietudes personales y en sus dudas a la hora de elegir materias. No debe ser un cargo autoritario cuyo único propósito sea utilizar técnicas más complejas que el profesor para sonsacarle confesiones al alumno o intentar que, aunque no muestre interés alguno, no se deje notar mucho en las clases para que no pueda interferir en las tareas que realizan sus compañeros y así el maestro de turno pueda tener una jornada más llevadera. Si una persona saca sobresalientes en dibujo técnico, por ejemplo, y suspende en el resto, no hay que humillarle y tratarlo como un despojo social sin futuro. También hay que exigir a los centros concertados que muestren a las chicas y chicos de entre dieciséis y dieciocho años las ofertas académicas que ofrece la educación pública, tanto ciclos de formación profesional como otros oficios, y no centrar sólo la atención y los esfuerzos en el acceso a la enseñanza superior, además de darle un trato preferente a las universidades privadas cediéndoles casi en exclusiva la oportunidad de dar charlas y explicar las características de las distintas carreras a los jóvenes.

  La etapa del puño y la vara de hierro está llegando a su final. El primero opta por intimidar y acongojar mientras su fiel escudero mantiene la disciplina, agudiza los castigos e intenta  desviar la atención de todo aquello que no haga referencia a la lección impartida. Esperemos que se abra una nueva puerta que ponga en valor la creatividad, la imaginación, que explore el amplio abanico de colores que es nuestro intelecto, incluso cuando parece que topamos con un callejón sin salida.

Una posible estructura para la transformación de nuestro sistema político actual en una democracia real

  Desde que Adolfo Suárez tomó posesión del cargo de presidente del gobierno de España, el primer dirigente del país elegido por votación desde la Segunda República, escuchamos una y otra vez que vivimos en una democracia y además, de calidad y afianzada, que defiende los derechos del pueblo y que ofrece una participación abierta para la configuración de las listas de los futuros representantes políticos.

  En algunos de esos términos, tan indispensables y habituales para comprender nuestro sistema político, ya se hallan errores de base que provocan confusión en torno a los principios democráticos auténticos. Creemos que poseemos el mejor método para asegurar el equilibrio de la sociedad. Pensamos que como nos instruimos en música, matemáticas, deporte, arte o filosofía también practicamos la democracia en su mayor pureza y extensión. Primero, nuestro jefe del Estado no es elegido de forma popular. Fundamental que deje de ser así aunque las funciones del monarca no incluyan responsabilidades importantes.

  El concepto de representante del pueblo es fallido en la naturaleza de su significado. Si se traslada el poder ciudadano al completo a un número de personas, ya sean treinta o trescientos, la gente nunca podrá formar parte de las decisiones a no ser que se realizasen consultas sobre diversos temas casi a diario. Por desgracia la situación es aún peor debido a que las grandes corporaciones son las que se encuentran en lo alto de la pirámide.

  Diputados, consejeros, concejales, alcaldes, presidentes, ministros, embajadores delegados, defensores del pueblo, secretarios, subsecretarios, directores generales, asesores y cargos de confianza. Numerosos, sí, y a veces no tan eficaces como nos gustaría. Sindicalistas que decepcionan a las trabajadoras y los trabajadores con actos repugnantes que reflejan su poca sensibilidad social y su contribución al saqueo llevado a cabo por estas mafias de guante blanco. Mineros que utilizan las cuotas de los que están adscritos para su propio beneficio. También habría que incluir a los miembros del CGPJ (Consejo General del Poder Judicial), los militantes que estaban en los consejos de administración de las cajas de ahorros y aquellos asiduos a sentar cátedra a través de las fundaciones de los partidos políticos. Además son organizaciones que reciben financiación pública. Si no fuera así no podrían celebrar sus coloquios veraniegos entre amigos, donde los presentes son calificados como intelectuales de relevancia que discuten sobre supuestas teorías renovadoras y anécdotas del pasado. Para mí se podría comparar con una tarde de cacería en la montaña. Personas que empuñan armas de gatillo fácil, que tienen la munición siempre lista por si se asoma algún impertinente despistado. A pesar de que lo que predican se podría considerar anticuado y retrógrado, no vacilarán en exhibir sus convicciones con orgullo, reivindicando sus prácticas como creativas, culturales, respetables o salidas de enseñanzas bíblicas y por lo tanto para ellos, en ocasiones hasta podrán tener un cariz místico, espiritual e introspectivo.

  A pesar de los malos augurios que rodean este ámbito, mi intención es proponer una nueva estructura, consensuada por el parlamento clásico por supuesto, que devuelva a la palabra “democracia” su significado real. Ni representantes, ni defensores, ni gestores son el adalid de un modelo idílico que solucione los problemas de la gente. No se debe delegar la responsabilidad del pueblo en ninguna persona u organización. Al menos, no en su totalidad. Resultaría primordial en la transición de un sistema a otro no confundir ambos conceptos.

  Mi propuesta consiste en que, como se ha ido realizando hasta ahora, el gobierno y los grupos parlamentarios vayan sacando a la palestra nuevas leyes en función de los intereses de la ciudadanía. Contando con el asesoramiento de expertos reconocidos en cada materia. El cambio vendría después. En lugar de que la votación que aprueba o no la normativa esté en manos de los propios políticos, ésta pasa a una nueva cámara. Un hemiciclo que estaría formado por personas de a pie, no representantes del pueblo. Ellos decidirían nuestro futuro. Se elegirían de manera aleatoria, siempre respetando una proporcionalidad mínima respecto a las diecisiete comunidades autónomas, Ceuta y Melilla. Resultaría lógico que la mayoría de este proceso se desarrollase de manera informática para favorecer los horarios de los componentes de este peculiar Congreso. Simbólicamente también habría que reservar un espacio para que gente sin recursos pudiera ejercer su derecho al voto en el caso que lo seleccionaran para ser diputada o diputado. Podría haber oficinas de voto en cada capital de provincia, adscritas a la sede central en Madrid. Así la responsabilidad residiría en el pueblo, y el ciclo se cerraría satisfactoriamente. Porque la única manera de que el poder lo ejerza el pueblo radica en que la gente común pueda tener la última palabra en situaciones de gran calado. Así se perdería también la figura del representante político como artífice principal de todos los males de la sociedad.

 

La periferia canaria y europea: ¿Un oasis para el asentamiento de malas políticas?

  El territorio europeo limítrofe englobado dentro de lo que conocemos como la zona comunitaria de la Unión suele suponer un pozo de problemas por multitud de razones, pero en esta ocasión nos centraremos en las Islas Canarias, tierra que he podido observar con detalle, y particularmente en la poca trascendencia informativa a escala nacional de los sucesos políticos que allí suceden.

  La lejanía geográfica es un factor fundamental pero no el único. En los informativos nacionales la mayoría de noticias sobre Canarias hacen referencia al turismo, a dirigentes políticos que a menudo no ejercen su labor a nivel municipal, insular o comunitario y a los observatorios de Tenerife y La Palma. Informaciones que deben ocupar un espacio importante pero deberían estar acompañando a otras que no se prodigan demasiado. En ocasiones parece más urgente mostrar al público robos, agresiones o asesinatos que tienen lugar a miles de kilómetros de distancia. Es positivo reivindicar el folclore tradicional, la gastronomía o el humor casero que atrae muchos seguidores. Sin embargo, vemos que los proyectos de índole social y altruista no son tan numerosos cuando realizamos una comparación sencilla. Está bien fomentar las verbenas y demás festejos, para atraer más visitantes extranjeros por ejemplo, pero con la crisis económica brutal que estalló en 2008 y que seguimos padeciendo en la actualidad, se necesitaban priorizar medidas como la creación de plataformas de denuncia para la pobreza, los desahucios, la mala alimentación infantil o la precariedad laboral. Caso omiso suele hacer el gobierno del Estado a las reclamaciones del parlamento canario. Si además no se emplean los medios de comunicación disponibles para intentar aumentar la visibilidad de los problemas de la población, la responsabilidad de estos hechos empezará a inclinarse cada vez más hacia el lado de la política isleña.

  Precisamente algunas de estas actividades autóctonas han sido utilizadas por la plana mayor de la política canaria como refugio y bandera a la hora de desarrollar su peculiar forma de comprender el comportamiento del electorado. Una barbacoa, un almuerzo, repetir la palabra “Canarias” hasta la saciedad y vestirse con el traje de mago difundiendo a los cuatro vientos el orgullo que sienten por sus costumbres y por su tierra. En definitiva, se podría calificar como baja política. Sin métodos especialmente confusos ni ilegales, sin una trama corrupta compleja a sus espaldas, aplicando solamente el boca a boca, el “enchufismo” a todas las escalas y la camaradería rancia, aquella que realmente no profundiza en las convicciones democráticas de nuestro tiempo. Simplificando, es un voto a cambio de un plato de comida o un salto repentino en una lista de espera. Es ese tipo de comentarios que seguramente habremos oído alguna vez: ” Por lo menos éste nos invitó a toda la familia a comer por el Día de la Mujer Trabajadora. ¿Qué han hecho los otros por mí?”. Recurriendo muchas veces a la desesperación de personas que sólo buscan lo necesario para la vida diaria con tal de seguir decidiendo el futuro de la gente de manera ininterrumpida.

  La corrupción se solapa también bajo un manto de irrelevancia informativa respecto a los medios de comunicación. A pesar de que los socialistas canarios son la organización política con más casos en el archipiélago, a ninguna persona relevante parece importarle esta situación en el caso de que estuviera al corriente. La indiferencia que también suponen para su ejecutiva federal y sus dirigentes nacionales se reflejó a la perfección en la firma del último acuerdo de gobierno en Canarias. Su secretario general decidió que se escenificase y se concluyera en Madrid. Decisión que traía consigo un trato humillante para el pueblo canario. Un nuevo guiño que señala a la que parece la auténtica capital de las Islas. Por desgracia cada año que transcurre el poder nos sigue abandonando y cruzando el océano Atlántico, buscando un lugar inaccesible para residir hasta quién sabe cuando.

 

Los grandes males de la derecha política y cómo encontrarlos

  En los últimos cuarenta años la derecha de nuestro país ha estado concentrada en su mayoría bajo unas mismas siglas que han abarcado los votos de muchos millones de personas. Su electorado por lo tanto es diverso, al menos un poco más que su militancia. Las mujeres y hombres que suelen pertenecer a la estructura orgánica de los partidos y especialmente aquellos que ocupan cargos de relevancia suelen mostrar una actitud más previsible que la que reflejan otros sectores. A menudo se aferran a varias corrientes ideológicas definidas que se diluyen en las posiciones políticas oficiales que desarrollan sus dirigentes, impidiendo a un gran número de ciudadanas y ciudadanos interpretar con claridad de qué están formadas las diferentes ramificaciones que componen estas organizaciones con objetivo de gobierno. Predominan tres movimientos principalmente aunque es cierto que el cuarto forma parte de nuestra identidad como nación desde hace ya tiempo.

  Dos de las corrientes ideológicas que forman parte de este conglomerado, compartiendo un gran número de principios ya anticuados, son los demócratas cristianos y  los conservadores. En otros estados europeos la distinción entre ambos movimientos políticos no resulta tan confusa y laberíntica como en nuestro país. Por ejemplo así sucede en el Parlamento Europeo donde los dirigentes de la derecha patria, aunque albergan simpatía por ambas, suelen preferir el trato con el sector conservador de la cámara. La finalidad de las dos organizaciones en lo elemental es la misma: que nada cambie. Los primeros enarbolan la bandera de la religión para que la sociedad se rija  a partir de subjetivas interpretaciones de La Biblia como ya se hacía muchos siglos atrás. Por tal motivo desean el estancamiento absoluto. No se necesita progreso alguno para mantener una doctrina y unos discursos que se han difundido desde tiempos inmemoriales. Los segundos defienden lo ya conocido por el mero hecho de serlo. Bajo un halo de seriedad y pulcritud se jactan de ser los mejores gestores económicos cuando sólo se dejan llevar por el flujo del capital, que hace décadas que tiene vida propia. La principal consecuencia de estas actitudes pasivas y conformistas es que aquellas personas que piensan de manera similar y no son elegidas por el pueblo siempre tendrán las cartas más altas de la partida y nunca se verán obligados a abandonar la mesa de juego. Un tablero que pertenece a la gente de una tierra habitada por casi cuarenta y ocho millones de personas.

  Los liberales son curiosamente la única ramificación de la derecha que plantea una revolución de algún tipo. Observando la coyuntura mundial en estos momentos en la que el capitalismo actúa como un ente propio influyendo en las grandes decisiones que nos afectan directamente, este movimiento pretende darle el poder en su totalidad al dinero y a su séquito correspondiente. Basándose en que las personas tienen un nivel de vida determinado en función de sus ganas de trabajar, de superarse, de innovar o de reinventarse, aquellos que no gozan de una situación económica holgada, aplicando estos principios, sería debido a que son unos vagos y por lo tanto el Estado no debería invertir ni un euro en ayudarlos. En este idílico mundo la administración pública sería prácticamente inexistente ya que no manejaría presupuesto alguno debido a que los ciudadanos no pagarían impuestos. Todos los servicios estarían en manos privadas y serían accesibles a partir de un precio muy elevado. La desigualdad alcanzaría niveles nunca vistos hasta ahora. Ya no habría ninguna posibilidad ni esperanza a la que atenerse para llegar a construir una convivencia digna empleando los recursos limitados de los que dispone el planeta.

  El fascismo, a pesar de que es claramente minoritario en nuestra sociedad, está impregnado en nuestra esencia a base de la repetición de unas mismas consignas durante cuarenta años. De una u otra manera alguna directriz del supuesto camino adecuado se aferrará a la conducta individual sorteando numerosas barreras personales. Es decir, aunque alguien se declare ateo y no quiera para sus hijos una educación católica, es probable que si ha recibido una tutela extensa,  estricta y disciplinada sus defensas mentales hayan cedido en cualquier momento sin haberlo percibido siquiera. Puede que rechace la religión pero, obviando sus convicciones, sí crea en Dios, rece en tiempos de desesperación o haya adquirido los hábitos domésticos de la institución cristiana. Con más razón si estas enseñanzas se aprenden a temprana edad. Por lo tanto bajo tal estigma parece que todavía quedan unas décadas para que la figura de Franco deje de considerarse favorable en determinados ambientes familiares. Actualmente el peligro de una ascendencia electoral de estos movimientos parece mucho menor si comparamos lo que ocurre ahora con la situación que tenía lugar durante nuestra transición política reciente. Fuerza Nueva o la Falange tenían entonces bastantes más seguidores que VOX o España 2000 entre los votantes nacionales. Todo lo contrario de lo que está sucediendo en los países de nuestro entorno. Esperemos por el bien común que esta clase de ideologías acaben terminando en el olvido.

 

 

Libertad de culto sin límites: réquiem por una equis en Hacienda

  Asistimos habitualmente sin expresar especial indignación a como la administración pública financia, publicita y apoya desde cargos ejecutivos a la religión mayoritaria y más longeva de nuestro país. Llevando a cabo tales actuaciones, de manera que nos suponga un daño colateral poco ruidoso, se minusvaloran otras formas de culto que deberían recibir una financiación justa por parte del Estado.

  Si bien es cierto que la dictadura de Franco impuso el catolicismo como fe absoluta e incuestionable, es conocido por todos que la religión cristiana ha tenido otros momentos álgidos a lo largo de la historia en nuestro territorio. Las cruzadas, la santa inquisición, las conquistas sangrientas en nombre de Dios o la conversión forzada de nativos americanos son ejemplos de épocas doradas de la iglesia. Tiempos de gran poder que albergaban decisiones horripilantes, desembocando en parajes inhóspitos cuyas paredes daban testimonio del trato que recibían algunos feligreses a manos de los supuestos mentores de la sociedad. Acechaba la caza al diferente y la represión se podía palpar en el ambiente. Lamentablemente, el protagonismo tendría que haber estado en actos como el sencillo bautizo de un bebé en una parroquia cualquiera. Sin embargo los aquelarres y otras prácticas perversas parece que tienden a permanecer en la memoria colectiva cuando excavamos en nuestro pasado e incidimos en determinados siglos.

  Una buena vía de exploración en este campo sería estudiar la posibilidad de cubrir con fondos públicos la libertad de culto que desarrolle cada persona con carácter individual. Es decir, que si alguien decide irse de retiro budista a una cabaña de madera en la montaña, por ejemplo, tenga opción a recibir una ayuda económica para poder realizar esa acción. Resulta curioso y poco extraño que la única forma de evasión social total que está realmente aceptada sea la que ejerce la religión católica en el interior de algunas sus propiedades. ¿Pero a qué extremo podríamos llegar si queremos mantener lo ya existente de una forma igualitaria? Lo más probable es que tal situación terminase en la extinción de estos destierros espirituales. Nadie quiere destinar una partida de millones de euros para que cientos de ciudadanos, en base a ninguna creencia ni dogma, vivan sin responsabilidades y se conviertan en una nueva clase privilegiada que no responde a los estímulos habituales y todavía en menor medida a la autoridad competente.

  Por lo tanto, exijo una casilla en la declaración de Hacienda para la libertad de culto sin límites, para que la administración pública no sea un órgano excluyente y abra la puerta a otras filosofías de vida. Aunque si se decide prohibir cualquier tipo de financiación a este sector resultaría también muy comprensible. Dependerá de la capacidad analítica de quién  empuñe el bastón de mando.